viernes, 3 de abril de 2009

Donovan Waite en Argentina

El Creador

"Cuando se usa una rueda, treinta rayos se vuelven uno en los orificios del cubo; los unifican los vacíos entre ellos; el uso que damos a una jarra modelada en arcilla se debe al hueco de su ausencia; en una casa, las puertas, las ventanas, son usadas por su vacío; así nos ayuda lo que no es a usar lo que es. "
Lao-Tse
"Sólo tiene sentido decir que alguien ha tenido una experiencia cuando puede hacer, ha aprendido."
L.Wittgenstein

Viendo los últimos videos de O´Sensei uno advierte que los movimientos del Creador, que en su origen fundaron el Aikido, ahora transmutaron en otro orden. Esto, creo, obedece a que M.Ueshiba llegó a un lugar donde la técnica ( técnica es un conjunto de procedimientos, recursos o reglas que llevan a obtener ciertos resultados), se hallaba consustanciada con su ser.En este caso en particular la técnica, o para ser más preciso, "la Forma", constituía un testimonio de sencillez y sinceridad conmovedoras. O´Sensei era la forma y como tal, supongo, se expresaba como un nuevo lenguaje que debía leerse o escucharse en el espacio. En otras palabras, uno sale de la forma (cuando arriba a un nivel determinado), e ingresa en un sitio donde uno "es" la Forma, esto sucede en distintas disciplinas, ocurrió con Picasso, con Le Corbusier, Kenzo Tange, Leonardo, Béla Bartók, Mozart, Joyce, Basho y tantos otros; esto sucede muy infrecuentemente, es paradójico pero el camino que uno abraza desde la técnica es la vía para la posible realización de la forma, y la forma es la Belleza consumada.

Vacío

"La maestría llega cuando el corazón y la mente ya no son influenciados ni por el propio ego, ni por el adversario, su espada o su habilidad, ni siquiera por la amenaza de la muerte; todo es vacío, y hasta la idea de vacío desaparece para dejar que surja la acción perfecta y espontánea."
Takuan

ACERCA DE SER UN BUEN INSTRUCTOR


Acerca de ser un buen instructor

Yoshimitsu Yamada

Editor´s Note: This article by Yamada Sensei has been reprinted with the permission of Budo Internacional, a major martial arts magazine publisher in Europe, for which Sensei is a regular contributor. “On being a Good Instructor”
Traducción Carlos Torres.“Sobre este tema, me gustaría discutir qué se requiere para ser un buen instructor, así como la mentalidad necesaria para ser efectivo como profesor. Es innecesario decir, que mi punto de vista está puramente basado en mi experiencia como instructor de Aikido. He visto también algunos de mis propios alumnos llegar a ser profesores y es a través de ellos y de mis propios años como Sensei que realizo algunas observaciones.Uno de los hechos más importantes es que hay aspectos más importantes que simplemente la habilidad técnica para llegar a ser exitoso en el arte de enseñar. Me he dado cuenta que no necesariamente es siempre el más talentoso aikidoka quien puede impartir lo que él o ella conoce sobre el arte. Por ejemplo, un excelente jugador de béisbol no es necesariamente un coach efectivo. Esta idea nos demuestra que usualmente se requiere algo más que habilidad física.Un maestro necesita ser respetado y querido por sus estudiantes.Hablando de respeto, frecuentemente escucho profesores quejándose de que sus estudiantes no les ofrecen el debido respeto. En mi opinión, el respeto no es algo que te pertenece, no se puede forzar a nadie a tenerlo. Debe ser ganado, mayormente a través de la experiencia, confianza en sí mismo y respeto por los demás. Para ser un buen instructor, tus estudiantes deben sentir tus años de experiencia comprometida y tu confianza en lo que estás haciendo.Desafortunadamente, en mi caso, siempre lamenté haberme convertido en profesor de Aikido siendo tan joven, inmaduro y relativamente inexperto en los caminos del mundo. Los jefes del Aikido no tuvieron otra opción, ya que el Aikido era un nuevo arte y no había tantos practicantes dedicados a difundir el Aikido en ese momento. Yo era sincero, pero sin las necesarias habilidades para ser tan efectivo como podía haber sido. Mientras uno es joven, sus técnicas pueden ser fuertes en razón de sus proezas físicas. Sin embargo, uno podría carecer de otros factores, que lo ayudan a convertirse en un líder.Por ejemplo, la experiencia social, cómo tratar con la gente o cómo actuar como un ser humano con cualidades que uno aprende a través del tiempo.Una cosa que siempre tengo en mi mente cuando enseño es, que entre los estudiantes, hay muy diferentes tipos de gente de diferentes campos, y que ya están establecidos y maduros en sus propias profesiones. Ellos no son distintos a mí mismo. Es bastante interesante, que yo realmente comencé a sentirme a gusto como profesor cuando me aproximé a mis cincuenta años. Como dije anteriormente, además del tiempo y la experiencia, es también crucial tener confianza, para llegar a ser un buen instructor.Muy frecuentemente, he conocido instructores que no permiten a sus estudiantes ninguna libertad y los frenan de ir a otros seminarios dados por otros instructores. Ellos podrían llegar tan lejos como para decir que quedarse con ellos es suficiente y que los estudiantes no necesitan exponerse a otras influencias. Para mí, eso demuestra falta de confianza por parte del instructor. Dejar a tus estudiantes ver otros mundos, los mantiene libres para utilizar su propio juicio.Esa clase de seguridad en sí mismo es una importante manera de llegar a ser un líder. Recuerdo claramente una vez, cuando en un largo seminario de diferentes Shihan de Aikido, había un grupo de un dojo en particular, que en lugar de entrenar con el resto de los participantes, que es la esencia de la “experiencia del seminario”, solamente entrenaban entre ellos mismos. Su profesor, que no era uno de los Shihan, quien también asistió al seminario, les prohibió dispersarse, para no comprometer su Aikido. Adicionalmente, en lugar de tratar de hacer lo que estaba siendo demostrado, continuaron entrenando como siempre lo hacían. Qué triste es eso, tanto para los estudiantes, quienes podrían beneficiarse de sentir diferentes estilos, como para el profesor que no tenía suficiente confianza en que sus estudiantes pudieran desarrollar su propio estilo a través de otras influencias y todavía ser devotos a él. Finalmente, ellos no adquirieron la completa ventaja de las posibilidades de crecimiento.Es innecesario decir, que los buenos instructores necesitan no sentirse como si necesitaran probarse a sí mismos para sus estudiantes. Ni tener que demostrar cuán fuertes son. Presumiblemente, los estudiantes ya lo saben. No es bueno para los profesores ver que las habilidades físicas de sus estudiantes son del mismo nivel que las suyas. En otras palabras, para evitar la comparación de sí mismos con sus estudiantes, los profesores necesitan darse cuenta de que diez personas diferentes tienen diez aptitudes y condiciones físicas diferentes. Un mentor valioso demuestra cariño, generosidad y paciencia mientras trata con cada estudiante apropiada e individualmente.Un último consejo es no hacer de sus estudiantes, sus “hombres sí”. Si te rodeas de gente que te van a poner en un pedestal, te estás programando para la ilusión de que eres superior a las otras personas. Uno debe entender, que fuera del tatami, eres el mismo ser humano que ellos son. No obstante, una vez que estés en el tatami, puedes demostrarle “quien es el jefe”. Cuando lidero una clase, siento que soy el director de una orquesta, cada uno de mis estudiantes está tocando un instrumento diferente, donde mi responsabilidad es crear una buena armonía entre ellos.Algunas veces, siento que soy un chef de un gran restaurant que a través de mis recetas diarias llevo variedad y sabor a mis estudiantes, y así ellos no se sienten cansados o aburridos, siempre buscando darles inspiración.Como Sensei de Aikido, siempre estoy buscando la manera de ser un mejor maestro. Es un proceso de evolución que me ayuda a expresar mi humanidad y a aprender a ser un mejor ser humano. Después de todo, es el éxito de tus estudiantes lo que le hace un buen profesor, en tanto que un buen profesor crea fuertes futuros practicantes. Enseñar es una relación de mutuo respeto y entendimiento. De esa forma, tus estudiantes siempre tendrán alguien a quien admirar y viceversa.Para mí, eso es respeto ganado.”


Yoshimitsu Yamada 8th. Dan, Shihan

Línea de Maestros

Línea de Maestros

Yoshimitsu Yamada

Nació el 17 de febrero de 1938 en Tokio, Japón. Cursó sus estudios en la Universidad de Aoyama, en 1955 fue aceptado como Uchi-Deshi (estudiante interno) y estudió con el Fundador durante más de 10 años en el Hombu Dojo.Más tarde lleva el Aikido a Estados Unidos para la Feria Mundial de 1964. Crea el New York Aikikai, que está ligado a la United States Aikido Federation. Realizó innumerables exhibiciones y participó en distintos programas de T.V.Es miembro del Concejo Superior de la Federación Internacional de Aikido y Presidente de la FLA (Federación Latinoamericana de Aikido), dirige seminarios en todo el mundo y realiza una intensa e incansable difusión del arte.

Ricardo Corbal


En el año 1973 tenía ganas de comenzar a practicar un arte marcial pero no sabía precisamente cuál elegir. Fue en ese momento cuando un compañero de trabajo me contaba diferentes cosas sobre el Aikido cada vez que nos veíamos y, tal vez sin darme cuenta, empezó a picarme la curiosidad.
En esa misma época un primo mio me invitó a practicar Karate pero, en vez de ir, le dije: "¿por qué no empezamos Aikido que me parece que está bueno?". Allí fue cuando comenzó mi práctica de Aikido la cual vengo realizando de forma constante desde ese momento, hace ya 35 años.
Los primeros ocho años los hice con el maestro Katsutoshi Kurata, el cual tiene una buena técnica, pero yo estaba buscando un tipo de entrenamiento más intenso. Por esa razón decidí comenzar a tomar clases con el maestro Masafumi Sakanashi, con quien compartí 18 años.
Ahí empezó el baile. Me gustaba la intensidad de la práctica que era bastante fuerte y rompía con el mito que estaba vigente en aquel momento y que decía que el Aikido era un arte para mujeres, chicos y viejos. Eso era algo que el maestro Sakanashi quería revertir y, como yo era uno de los más graduados que en ese momento estaban en su escuela, me empleó para ese fin.
Durante años practiqué y practiqué sin saber qué buscaba ni qué significaba realmente el Aikido para mí. Cinco años más me tomó entender que eso que estaba haciendo era el equivalente a la vida, pero dentro del tatami: tratar de no ir al choque con ninguna agresión, buscar la forma de dejarla pasar y manejarla. Es decir, actuar de la misma manera que cuando se realiza una técnica, desequilibrar al oponente cuando trata de agredirme y volcarle toda esa agresión encima, aprender a caer y poder levantarse.
Si en cualquier orden de la vida nos caemos y no podemos levantarnos estamos complicados, pero hay algo fundamental en el Aikido y radica en el respeto. Aprender a tener respeto por uno mismo y por sobre todo respeto por los demás, por los menos graduados, los de igual graduación y los más graduados. En fin, por todo el mundo.

Adolfo Calatayu

Adolfo Calatayu ha practicado artes marciales desde muy joven, en marzo de 1974 inicia su camino en las artes marciales con el Tae Kwon Do, alcanzando el Tercer Dan ITF; también incursionó en el Karate estilo Uechi Ryu, Hapkido, el Iaido, el Qigong con la Maestra Xiao Ling durante 9 años.En febrero de 1987 principia su entrenamiento en Aikido en el Dojo Kobukan con Sensei Pacio y Sensei Flores, al poco tiempo continúa su práctica con Sensei Morales y K. Kurata Shihan, éste último le otorga el Primer Dan en 1995.En julio de 2000 Y. Yamada Shihan lo examina y aprueba su Segundo Dan.Desde junio de 2002 a diciembre de 2003, estuvo a cargo del Aikikai Costa Rica.En julio del 2005 le es otorgado el Tercer Dan.

Aikido por cuatro

Historia del Aikido






Historia del Aikido

El Aikido es un arte marcial de defensa cuyo objetivo final no es causar daño, sino neutralizar cualquier ataque y cultivar un sentido y un sentimiento de paz y armonía entre los seres humanos. Es un arte “evolucionado”, que nace en Japón y es heredero de finas y ricas tradiciones marciales, aunque apunta a una síntesis, a la economía de movimientos o, mejor dicho, a una nueva clase de mecánica del movimiento, con altísima sofisticación.Fue desarrollado por Morihei Ueshiba (1883-1969), uno de los maestros marciales más brillantes de todos los tiempos. Sobre la base del arte del Katana y del Aikijutsu antiguo, el creador dio a luz una forma nueva y moderna de arte marcial contra uno o varios atacantes, usando la fuerza del adversario. Las técnicas de “mano vacía” se complementan con el Bokken (sable de madera) y el Jo (bastón). Por su nivel de refinamiento y ética superior, el Aikido se instala mucho más allá de un deporte o incluso de un arte marcial más.O´Sensei nació el 14 de diciembre de 1883 en la ciudad de Tanabe. Su padre, preocupado por su salud lo inicia en la práctica del Sumo, tras mudarse a Tokio en 1901 inicia sus estudios de Jujutsu y Kenjutsu, destacándose de inmediato como un maestro inigualable. A su regreso a Tanabe contrae matrimonio y milita activamente en distintos proyectos sobre reformas sociales. A los 20 ingresa al ejército y permanece en él durante 4 años.En 1915 conoce a Sokaku Takeda, maestro de Daito Ryu y se une a él continuando su camino en el Budo; más tarde viaja a Ayabe donde se vincula a Onisaburo Deguchi, quien le brinda sus enseñanzas espirituales.Comienza a enseñar artes marciales mientras elaboraba su idea sobre la unificación del espíritu, la mente y el cuerpo; luego de regresar de Manchuria con el maestro Deguchi se entrega a un entrenamiento sobrehumano alcanzando la revelación que había perseguido durante toda su vida. Luego de su iluminación inicia un recorrido por todo el país enseñando Aikido.Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1942 se instala en Iwama, donde construye un Dojo y un santuario; luego de la conflagración viajaría periódicamente a Tokio para impartir seminarios y conferencias aunque jamás abandonaría Iwama.Su nombre comenzó a reconocerse en todo el mundo, debido a que muchos de sus alumnos difundieron sus enseñanzas en todo el orbe.El 26 de abril de 1969, luego de un largo camino, una ardua pero fértil búsqueda, una intensa y riquísima vida espiritual, fallece tomado de la mano de su hijo.

Sensei Calatayu